Mandos intermedios: ese agujero negro

Podemos encontrar una analogía entre los mandos intermedios (MMII) en la PYME y los adolescentes varones. Los adolescentes ya no son críos, pero tampoco hombres. Su aspecto deslavazado les delata: esa pelusilla que anuncia un bigote, ese vozarrón en un cuerpecito, etc. Acabamos haciéndonos, pero nos cuesta.

Con los MMII de las PYMEs sucede algo parecido: no están ya en los niveles jerárquicos inferiores, pero tampoco por lo general tienen una capacidad de decisión relevante. Quizá sea esa la triste diferencia con los adolescentes: estos, por pura biología, acaban convirtiéndose en hombres. Los MMII, en cambio, no suelen terminar en puestos directivos en la PYME.

En cierto modo, esto es comprensible ya que en las empresas pequeñas normalmente no hay sitio para más directivos que el gerente.

¿O deberíamos hacer el razonamiento inverso? Como no dejamos crecer profesionalmente a nuestros colaboradores más destacados, no podemos aspirar a tener un mayor tamaño de empresa. La pescadilla que se muerde la cola.

Esta difícil y siempre aplazada gestión de los MMII, la dificultad de hacer con ellos planes de carrera en la PYME, sin embargo, no nos impide obligarles a que sintonicen con los valores de la empresa, a que se impliquen en sugerencias y en propuestas de mejora o a que transmitan ágilmente hacia abajo unas consignas que nosotros mismos no siempre les comunicamos con claridad.

A mí, personalmente, pocas cosas me deprimen más en mi trabajo que conocer a un “responsable de calidad” formalmente a cargo de un proyecto, por ejemplo de ISO 9001, y que en realidad sea un administrativo venido a más. Esa clase de “responsables de calidad” son mayoría en las PYMEs: MMII que no tienen en realidad capacidad para entrar en el taller –o en la oficina- y abrir una no conformidad al jefe de taller, o para crear por voluntad propia un grupo de mejora con personal de distintos departamentos.

Aunque luego tenemos la cara dura de exigirles que el sistema de calidad funcione como un reloj.

Conozco empresas que, a pesar de la crisis, están creciendo, y que se están enfrentando con decisión a la necesidad de “gestionar” sus MMII. Una de ellas, por ejemplo en Granada, es Grupo Trevenque.

Grupo Trevenque es una PYME con algo más de 70 trabajadores, que ha abierto recientemente oficina en México. Es decir, es una PYME que anuncia su intención de dejar de serlo y que, por lo tanto, necesita con urgencia que sus MMII den un paso adelante. Colaboro con ellos en el diseño de un programa de coaching para sus MMII. La dirección de la empresa es muy consciente de la necesidad de implicarles en el futuro de la organización.

Su director general, Juan Ramón Olmos, comparte con nosotros su punto de vista sobre cómo hacer crecer a los MMII:

“No basta con una simple evolución profesional basada en conocimientos adquiridos tras un largo proceso de aprendizaje técnico; los directivos de las compañías, a medida que éstas crecen, debemos reflexionar sobre este particular y dotar a las personas que han de responsabilizarse de equipos humanos (MMII) de los recursos formativos adecuados a sus nuevos cometidos. Cuestiones como motivación, liderazgo, control presupuestario, inteligencia emocional o entrenamiento personal, cobran un papel fundamental en las organizaciones. Aquellas compañías que no tengan en cuenta estos aspectos del desarrollo corren grave peligro de perder eficiencia o incluso de frenar en seco su crecimiento”.

Juan Ramón nos deja claro el rumbo: dedicar tiempo a aprender otro tipo de habilidades, y seguramente “desaprender” también algunos automatismos.

(La analogía entre MMII y adolescentes, en mi opinión, es evidente en el caso de los adolescentes varones, pero en cambio no lo es con las chicas: ellas enseguida se comportan como directivas. Parecen tenerlo todo mucho más claro. Qué curioso).

Javier Hidalgo

2 comentarios a “Mandos intermedios: ese agujero negro”

  1. Adrián dice:

    Es que los mandos intermedios no tienen que tener continuiddad hacia arriba. Es decir promocionarán o no. Eso no es una obligación en una empresa pequeña, lo que si tiene que hacer su director es dejarlo bien clarito

  2. Paco dice:

    También depende de la ley de máximo grado de incompetencia, algo muy real en Andalucía pero ignorado porque, simplemente, no interesa. La realidad de los mandos intermedios es que no promocionan, porque las empresas no están dispuestas a mejorar sueldos, a los directivos les renta mas mantener a esta gente que “liberan” de trabajo al directivo de turno, que probablemente será un inútil, que promocionarlos, ya que si lo hacen deberán promocionar a empleados normales para cubrir el puesto de mando intermedio vacante y por lo tanto mas dinero en sueldos y contratar a alguien para la vacante que queda libre. Y de ahí que veamos a empresas con empleados que llevan 5 o 10 años en el mismo puesto y ganando lo mismo o menos que antes, y que claro, en todos estos años que se han ilusionado pensando en que algún día promocionaran, han ido creando familias, hipotecas y por lo tanto dependencia al sueldo que cobran y que saben que jamas subirá al margen del ridículo IPC anual.

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