Archivo de diciembre de 2011

Miniempleos de 400 euros y mejora continua en la empresa

Domingo, 18 de diciembre de 2011

Se rumorea que el Gobierno entrante va a crear la figura –que no existe en la legislación laboral española- de los “minijobs” o miniempleos. Se trata de contratos de trabajo de 25 horas a la semana, con un salario asociado de 400 euros. Al parecer, el trabajador no pagaría impuestos ni cuotas a la Seguridad Social.

Los minijobs existen por ejemplo en Alemania, y por lo que se ve son una buena herramienta para que entren en el mercado de trabajo desempleados, estudiantes o mujeres que llevan tiempo sin trabajar. Hace unos días escuchaba en un programa de radio a Ignacio Fernández-Toxo, líder de Comisiones Obreras y, claro está, su opinión era diferente: no se trataría en realidad de miniempleos, sino de minisalarios.

Los empresarios no lo ven así, y creen que puede ser una medida apropiada para crear empleo. De hecho, la asociación de empresarios de Madrid reclama algo parecido, que viene de la noche de los tiempos: los aprendices, que estarían formándose en su puesto de trabajo y durante ese tiempo tendrían un contrato de trabajo por debajo del salario mínimo interprofesional.

Más allá de que pueda haber abusos con este tipo de figura laboral u otras parecidas, el problema que yo le veo es otro. No un problema de falta de equidad sino de incentivo a la baja productividad.

La productividad baja es, al final, el problema central de la economía española. La deuda, el déficit y el desempleo son sólo el reflejo final de una economía que no es lo suficientemente productiva. Pensemos en nuestras empresas: ¿Serían más productivas si se contrataran miniempleados?

En principio, la respuesta debe ser sí, en el sentido de que probablemente aumentaría más la facturación que la masa salarial bruta de la empresa. Pero sería una ganancia de productividad más bien escasa. ¿Daríamos formación a esos miniempleados? ¿Les integraríamos en los sistemas de calidad en marcha? ¿Les enseñaríamos el funcionamiento del ERP de la empresa…? En síntesis: ¿Entrarían como miniempleados con la idea de que se convirtieran en empelados estables, o sólo estaríamos buscando mano de obra temporal y barata?

A mí me convence más la idea del contrato de trabajo con indemnización creciente, sin temporalidad. Es decir, se contrata a alguien de primeras con empleo fijo, sin fecha de caducidad. Pero también sin derecho de indemnización en principio. Este derecho iría creciendo lenta y progresivamente según el trabajador continuara en la empresa.

De este modo, necesariamente, la Dirección de la empresa tomaría al nuevo trabajador como alguien que ha entrado para quedarse, y se preocuparía de que se integrara verdaderamente en la dinámica desde el primer día. Esto sí puede tener un impacto mucho mayor en la productividad.

Javier Hidalgo

Ayude a Rajoy: haga los deberes con sus hijos

Martes, 6 de diciembre de 2011

La que le ha caído al próximo presidente del Gobierno es buena. Esperemos que esté inspirado y tenga suerte.

Cuando hablamos de la crisis económica siempre nos fijamos en “lo macro”: en lo que debe hacer la UE, Alemania o el Ministro de Economía español. A ver si aciertan con las soluciones.

A veces, apuntamos algo más bajo, y nos fijamos entonces en la responsabilidad de los empresarios, los sindicatos, los bancos, etc. Son figuras algo más próximas, pero desde luego con las que no nos solemos identificar personalmente. El problema sigue estando “fuera de nosotros”.

El premio Nobel de Economía James Heckman pone la lupa de sus trabajos en un campo mucho más próximo: cómo debemos educar a los más jóvenes para que lleguen a ser adultos maduros, responsables y más productivos. ¿Esto nos toca más, verdad?

Heckman (que recoge las investigaciones de hace ya unas décadas sobre la importancia de la inteligencia emocional) nos da pistas sobre cómo actuar en relación con la educación: estar próximos a cómo se sienten nuestros hijos (o alumnos), favorecer su autoestima, mejorar sus relaciones personales, etc.

Todo esto servirá para que ellos se sientan mejor, desde luego. Pero también a medio plazo para contar con jóvenes trabajadores con una mejor salud emocional, más capacidad de empatía, habilidades para el trabajo en equipo, curiosidad por la innovación, etc. No podemos ayudar a Rajoy a rebajar la prima de riesgo, pero sí podemos ir contribuyendo modesta pero eficazmente a que el nuestro sea un país más sólido en el horizonte de una generación.

Javier Hidalgo